Sur de Quito por Jorge Ribadeneira Araujo
La presencia de los satánicos de la banda inglesa Iron Maiden en el estadio de Aucas, el martes pasado, sirvió para recordarnos que en el sur de Quito ha surgido en el último medio siglo una ciudad que antes solo era una perspectiva. Allí está ahora -bajo la jurisdicción de dos administraciones zonales del Municipio- una población de unos 800 mil habitantes, 650 barrios y 250 parques. Una zona de aceptable nivel, sin tugurios ni lujos, con un intenso movimiento comercial, unos 270 establecimientos educacionales, casi cien controles de taxis, que sigue avanzando hacia Machachi, usando los terrenos disponibles en la planicie y también en los cerros andinos. Con necesidades, por cierto, pero con un grato número de datos positivos.
Los amigos de la historia recuerdan las haciendas de la zona, algunas de las cuales dieron nombres a las nuevas barriadas, como la Villa Flora, la Mena, la Argelia, Santa Bárbara, las Cuadras, Ibarra, Santa Rita por mencionar algunas de ellas. Se unieron algunos poblados ya existentes, entre ellos Chimbacalle, Chillogallo, La Magdalena, San Bartolo. Nacieron otros, al estilo Quitumbe, La Ecuatoriana, la Lucha de los Pobres. Todo se fue sumando, inclusive los nuevos centros comerciales, con El Recreo a la cabeza. Otro del sur se anuncia para 2010.
En los primeros años del siglo anterior, el sur de Quito se identificaba con la estación del tren, en Chimbacalle, inaugurada en 1908. Se decía que Quito iba desde allí hasta la avenida Colón, por el norte. La Magdalena y Chillogallo eran parroquias situadas fuera de la ciudad. Cuando el Seguro Social edificó la Villa Flora, al sur del Panecillo, tuvo dificultades para vender las casas, entre otras cosas por falta de transporte. Durante unos lustros posteriores se planificó la entrada para la instalación de empresas industriales y eso falluteó. La presencia de EL COMERCIO, en San Bartolo, fue una contribución al crecimiento de la zona. Las haciendas se dividieron en lotes.
Surgieron las urbanizaciones, legales o ilegales, y el Municipio tuvo que atender a todas. Ahora hay cada vez más barrios que cuentan con los servicios fundamentales -en la Administración Eloy Alfaro- mientras en la nueva, Quitumbe, siguen registrándose las escenas características de los barrios principiantes.
El paso de la banda inglesa por el sur quiteño fue como un sueño. Los satánicos llenaron el estadio, cobraron su millón y se fueron.
Dejaron algunas preguntas, entre ellas la curiosidad por saber algo sobre esa nueva ciudad y la inquietud por el futuro del popular club
Aucas. ¿No será posible darle una manito para que salga adelante? Sería muy interesante un Papito Aucas renovado, llevando la bandera del sur de Quito. Un sueño difícil de cumplir, pero no imposible. ¿Qué les parece?